1. Radiografía del crecimiento
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De nicho a mainstream. En 2024 el 26 % de los hogares mexicanos (≈ 10.2 millones) ya cuentan con al menos un dispositivo inteligente, un salto del 31.5 % respecto a 2023 según la ENDUTIH 2024 – 2025 del INEGI.
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Mercado en expansión. El valor de la categoría llega a US $1 495 millones hoy y podría superar US $2 726 millones en 2028, lo que supone un crecimiento de +80 % en apenas cinco años.
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Proyecciones a medio plazo. Firmas del canal estiman que 7.8 millones de viviendas estarán completamente automatizadas para 2027, impulsadas por IA y 5G.
2. Motores de la adopción
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Conectividad generalizada. El 73.6 % de los hogares ya tiene acceso a internet, base imprescindible para la domótica.
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Smart-phones + voz. El auge de Alexa, Google Home y otros asistentes hace que las bocinas inteligentes sean el dispositivo Nº 1 (63.6 % de los hogares con algún equipo smart).
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Conciencia verde. La digitalización energética que promueven iniciativas de Schneider Electric y afines coloca la eficiencia y la sostenibilidad en el centro del debate.
3. Beneficios que ya se notan en casa
| Beneficio | Ejemplos cotidianos | Impacto |
|---|---|---|
| Seguridad reforzada | Cámaras y sensores que alertan al móvil, simulación de presencia con luces | Reduce robos y da tranquilidad 24/7. |
| Eficiencia energética | Termostatos, focos LED y enchufes medidores; algoritmos que apagan lo innecesario | Ahorros de ⚡ 10-30 % en energía y menor huella de carbono. |
| Comodidad y accesibilidad | Control por voz, rutinas personalizadas, automatización de persianas | Más tiempo libre y hogares inclusivos para adultos mayores o personas con discapacidad. |
| Valor patrimonial | Propiedades con infraestructura domótica se venden hasta 5-7 % más caras en zonas urbanas premium, según brokers locales | Aumenta el atractivo y la plusvalía del inmueble. |
La automatización residencial en México ha pasado de ser un lujo futurista a convertirse en la nueva norma de bienestar, eficiencia y seguridad. Con la conectividad en alza, precios cada vez más accesibles y una cultura digital madura, el smart-home no solo llegó para quedarse: está listo para transformar cómo vivimos, ahorramos energía y protegemos nuestro patrimonio. Si aún no has conectado tu hogar, 2025 pinta como el año perfecto para dar el primer salto al futuro.




